sábado, 06 de octubre de 2007
Francisco Iglesias Carreño
Francisco Iglesias Carreño
Situar desde la urbe leonesa de Zamora el VIII Centenario del Cantar del Mío Cid, (en la redacción más antigua que se conoce, realizada en 1207 por Per Abbat), supone también el definir el papel de Zamora (los zamoranos y zamoranas)dentro de la Corona Leonesa en 1072 ( con presencia gráfica del reparto territorial de la herencia de los Reyes/Emperadores Leoneses Sancha I y su consorte Fernando I) y por tanto el no sujetar la interpretación de los hechos acaecidos en nuestra ciudad a unos intereses foráneos.
La pugna territorial de 1072 entre la Corona Leonesa y la Corona Castellana ha sido desdibujada en función de los personajes que en ella intervienen, quitándole la interpretación política (¿histórica, cultural, social, económica,…?) que el asunto requiere. Se trata de un acontecer que incide en una Corona Leonesa asentada en el Regnúm/Imperiúm (con la clave neovisigótica de Alfonso III El Magno) y una emergente Corona Castellana proveniente de los intereses del Reino de Navarra ( de Sancho III El Mayor e incluso de la batalla de Tamarón).
El canto épico de 1072 ante los fuertes muros de Zamora, es el relato del enfrentamiento entre ambas Coronas que, por la providencia del destino, se enmarca en los hermanos Alfonso VI de León (respaldado, parece ser, por sus hermanas Dª Urraca y Dª Elvira) y Sancho II de Castilla, y el como este segundo termina sus afanes anexionistas sobre la Corona Leonesa con su fallecimiento ( a manos del caballero Vellido Dolfos) el día 7 de octubre de 1072.
La pugna entre las dos Coronas se teatraliza en Zamora con los personajes de Dª Urraca, Arias Gonzalo y sus hijos, Vellido Dolfos, Alfonso VI, Sancho II, Gómez de Lara, Rodrigo Díaz de Vivar,etc, pero cada uno de ellos lo tenemos que enmarcar en su referente territorial obligado, sea la Corona Leonesa o sea la Corona Castellana, y dejar la mezcolanza y el transbolillo para otras ocasiones/asuntos/tema, describiendo como hasta 1072 lleva las de ganar (el quedarse con todo el territorio de la Corona Leonesa) la Corona Castellana y como, y por la circunstancias del Cerco de Zamora en su heroica defensa, se trastoca completamente y es la Corona Leonesa la que termina ganando.
Esta interpretación sobre quien, efectiva y realmente, gana en Zamora es el hecho que se intenta desdibujar, a posteriori de 1072, y para ello se instrumentalizan literariamente los personajes que intervienen en el Cerco de Zamora, y todo ello en razón del mantenimiento de la pugna política (y de los intereses colaterales) entre quienes están habitando por una parte la Corona Leonesa y los que lo hacen en la Corona Castellana.
Tales manifestaciones literarias, que pueden y deben ser muy apreciadas (en tanto y cuanto manifestaciones literarias), son en realidad, en el argot de la época Medieval (e incluso de la Moderna y de la Contemporánea) , vehículos de transmisión propagandística que tratan de reafirmar a la Corona Castellana frente a la Corona Leonesa ( en la cual se practica el desmenuzamiento de Extremadura, Galicia y Asturias) , mediante una superlativización de sus personajes del Cerco de Zamora y la transformación de los mismos en estereotípos conductuales.
Terminar con un sentido interpretativo unilateral-.- la versión que agrada a la Corona Castellana-.-del Cerco de Zamora que es injusto, ofensivo y ,en muchos aspectos, denigrante para toda la Corona Leonesa, y hacerlo a la luz de la mayor y mejor investigación histórica posible, para evitar falsedades, se hace ya una labor necesaria y precisa que acucia con sentido de urgencia.
De esta forma la Corona Leonesa, y por ende Zamora ( y los zamoranos y zamoranas), podrán ensalzar, de forma legítima y sin ambage alguno, a los héroes de 1072: a Dª Urraca, Arias Gonzalo y sus hijos y, por supuesto, a Vellido Dolfos, y a todos los que al abrigo de los muros de Zamora (“LA BIEN CERCADA”) nos defendieron en aquel crucial momento, por que gracias a todos ellos:” NO SE GANO ZAMORA EN UNA HORA “.