domingo, 1 de febrero de 2009

ARAMEOS:20.000

Arameos: 20.000
Francisco Iglesias Carreño
28-enero-2009

Con motivo de la conservación del Monasterio de Mor Gabriel (Deryulumur Turquía), cuyo origen se remonta al año 397, unas 20.000 personas se han manifestado por las calles de Berlín (Alemania), desfilando (según narran las informaciones) con sus pancartas bajo la misma puerta de Brandemburgo.
Tal acción cívica en la capital de Alemania, llevada a efecto por un colectivo numérico tan significativo, puede que se entroncase con ese hacer en pos del amplio y general respeto al legado patrimonial arquitectónico, como ocurrió cuando el cierre de la presa de Assuan (Egipto), y no se extendiese a otras consideraciones, si no fuera por el detalle, singular, importante y trascendente, de tratarse de una manifestación de arameos.
Es aquí cuando se unen el Monasterio de Mor Gabriel (habitado por una comunidad de monjes) y el Pueblo Arameo, pues, según nos relatan, se trata del monasterio más antiguo de la ortodoxia siríaca y de la identidad siriáca aramea, que está unido a uno de los grupos cristiano más antiguos de Medio Oriente y que, en las formas lingüísticas que usan, utilizan la lengua aramea en la cual hablaba Nº.Sº. Jesucristo.
Hablar del Oriente Medio y de la encrucijada de intereses que allí se han movido, se mueven (sea antes o después de la Declaración Balfourt) y se moverán (por la economía que dimana del petróleo), es citar el entorno geopolítico de la mayor tensión/confrontación mundial, y es, por ello, que esta petición pública en defensa de Mor Gabriel cobra una relevancia y notoriedad muy alta.
Actualmente el Pueblo Arameo está sumido en la diáspora, y su cerca de 500.000 miembros andan esparcidos por casi todo el mundo, pero conservan fuertes lazos con sus orígenes antropológicos y su tierra de origen, ubicada a la orilla del Río Éufrates, en una posición geográfica, harto complicada donde se hacen fronterizas Turquía, Siria e Irak, y con el añadido, tan explosivo, del Kurdistán. Ese lugar que es la patria de los arameos, el Tur Abdin (la montaña de peones o siervos de Dios), está focalizado por el Mor Gabril que constituye su referencia identitaria aramea tanto para los que aún permanecen en tal espacio como para los que emigraron.
El próximo día 11 de febrero se dirimirá, en los tribunales de Turquía, un pleito sobre tierras que afecta al Mor Gabriel y que es el que ha provocado la gran manifestación de Berlín, a la vez que ha puesto, en tiempo presente, la situación del Pueblo Arameo (cuya antigüedad se remonta, según algunas fuentes, a 2000 años a.d C.), cuyo origen parece situarse en una tribu de los nómadas semíticos que se estableció en Mesopotámia (entre los Ríos Tigres y Éufrates) y que formaron una de las primeras parroquias cristianas.
La Lengua Aramea (una de las lenguas semíticas) es la lengua materna de Jesucristo, y formaba, en aquel entonces del Imperio Romano sobre Judea, un instrumento lingüístico vehicular en la comunicación familiar y comercial.
Los arameos son provenientes de la tierra de Aram (Aram es hijo de Sem y nieto de Noe) y hablan la lengua materna de Jesucristo, pues Booz, uno de los hijos de Seni, se esposa con Rut, y un hijo de estos, Obedl, es padre de Jesé y, por tanto, el bisabuelo del Rey David y ascendiente de Jesucristo.
Se trata, a lo que vemos de un acontecer antropológico muy importante, que nos afecta como cristianos y como ciudadanos del mundo (también eso es la globalización). Estar con el progreso de nuestra gente y de nuestra tierra, aquí en nuestro derredor más mediato, no significa, ¡no debe significar!, el olvido del pasado, tanto próximo como lejano, y en esta iniciativa de los arameos debemos encontrar un ejemplo al cual asirnos para proseguir.
No sólo es importante al caso del Pueblo Arameo, el recinto urbano de Mor Gabriel, con serlo por sí, también es que la Lengua Aramea forma parte, incluso traducida, de nuestro mundo interior donde anidan nuestras creencias religiosas, ya que parte del Antiguo Testamento está en arameo, como también del Nuevo Testamento, así tenemos, tal vez la más conocida, aquella que dice: "Eli, eli, lama asabtani". (Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?") (Mt. 27, 46).

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